
Al poeta muerto
Al poeta muerto
le traigo un racimo de versos,
los esplendores que en vida
pudo escribir en su eco...
Impregnados de su voz
hacendosa y áspera,
ahí le enuncio con apego,
cada retumbo que dejó
en su nota.
Versos acortados
llenos de cobardía
en su modelo...
¡ Ah poeta has muerto ¡
sin podernos escribir de nuevo
que daría por escucharlos
de tu boca...
Pero el silencio
ganó tu hostilidad
sirviéndote en tu tumba.
Has muerto,
porque los versos sangraron,
sin dejar sabor a ti
en cada estrofa.
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