
Renunció
Renunció a pagar el precio, un te quiero
a los destellos fríos de delicia,
yo sé que agonizó con su avaricia
hoy lo nuestro pernocta en un caldero.
Renunció a seguirme por la cruel vida,
a ver fluir esa herida por aquella,
en que hubo un juramento y un reclamo.
Que dolor y voces de despedida,
renunció a tenerme como una estrella,
renunció a regalarme un sutil te amo.
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