
A unos labios
Que destilan miel,
que sonríen mansamente
buscadores y ausentes,
que viven del néctar del amor,
extasiados de pasión,
que peregrinan sin celo,
más con sed de humedecerse.
A esos que moldean una sonrisa,
en un vaivén de idolatría...
A unos labios
quebrados y secos
que se deslizan en su cielo
ilusionados ser mimados.
A unos labios
que necesitan ser buscados,
mojados de vanidad,
que beberán de cada silencio,
y respiraran de su aliento
a esos que no descansan
de amar noche y día.
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