
Le prometí...
Lo prometido es deuda,
y la saldaré aunque pasen
cien años sin merecerla.
Le prometí llegar a usted
sin esperar nada a cambio,
solo para volver a nacer.
Prometí llegar a sus labios
aunque para cuando suceda,
estén secos de tanto esperar.
Le prometí dejar de ser una prueba a pasar,
para que usted no tuviera
soledades que anidar.
Le prometí rebasar esas montañas
que ponen a prueba el salvaje
sentimiento que las acompaña.
Le prometí llegar a sus ojos,
para que vieran el color de la vida
y acariciarlo sin sonrojo.
Le prometí no dejar ser parte de su ser,
pero eso depende de usted
si quiere o no retenerme en su placer.
Le prometí jamás dejar de ser esa silueta,
tatuada en el mañana,
aunque hoy el alma se vea evaporada...
Aún sigo con la promesa
bien puesta a sus pies,
de que mañana no renunciare de ser su amada.
1 comentario:
Precioso...! sencillamente una maravillosa recopilaciòn de esos instantes que creemos seràn eternos y nos disponemos a atesorar...
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