
Te creí mío...
Te creí mío como la racha del mar,
abrazándome en cada frío,
te sentí mi estrella
esa que relucía en mi ventana sin pena
te sentía mi voz,
como puñal de mis poemas
que escribía con caricias y pasión.
abrazándome en cada frío,
te sentí mi estrella
esa que relucía en mi ventana sin pena
te sentía mi voz,
como puñal de mis poemas
que escribía con caricias y pasión.
Te veía asaltar mis primaveras
y renunciar al invierno
para no culpar al amor.
Te creía como el vino
impulsivo y cazador
para invadimos en el destino
y descubrirlo.
y renunciar al invierno
para no culpar al amor.
Te creía como el vino
impulsivo y cazador
para invadimos en el destino
y descubrirlo.
Te tenía cautivo
para que fueras peregrino
de dada suspiro.
Te atesoré en cada latido
porque me sentía con alivio,
que oprimía el dolor...
para que fueras peregrino
de dada suspiro.
Te atesoré en cada latido
porque me sentía con alivio,
que oprimía el dolor...
Te sentí en mi cintura
como fuente de resplandor
en cada mesura.
Me creí una rosa
rasgando tu cuerpo febril
en cada renuncia.
como fuente de resplandor
en cada mesura.
Me creí una rosa
rasgando tu cuerpo febril
en cada renuncia.
Te creía una sombra transitoria,
hasta que formaste parte mi alcoba,
hoy te veo tan oportuno
como cualquier poema difundido.
Te creí mío
como el destino trivial
sin miedos y con fines
para acortar caminos.
hasta que formaste parte mi alcoba,
hoy te veo tan oportuno
como cualquier poema difundido.
Te creí mío
como el destino trivial
sin miedos y con fines
para acortar caminos.
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