
Nada pierdes con tenerlo.
Porque aún te sospecho
más te deseo,
porque aún te veo adularme
bajo la luna llena,
porque aún intuyes en mí ser
y me iluminas como un albur.
Porque aún me insensibilizas con tu piel
y me despiertan tus caderas,
porque aún extenúas mis complejos
y me agudas en tu honradez.
Porque aún me desgarras la espalda
y me besas con intimidad y celo.
Porque aún renuncias en mi ente
y enloqueces en tu presente.
Porque aún te veo usurpar mi naturaleza
como un pretendiente.
Porque aún sueño con alcanzar tu deseo
y robas de mí el sabor de mi cuerpo.
Porque aún asumes todo de mí
y nada pierdes con tenerlo.
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