
El verbo es desnudo...
El verbo es desnudo
cuando el alma se entrega,
deja de ser sombrío
cuando la pasión quema,
se llena de placer
y pierde la razón.
Se ve desnudo
antes la enajenación
y la luna lo arrebuja
en cada censura.
Se desnuda maravillado
y exhausto por la persuasión.
La desnudez menosprecia
su posición y lo restituye en ocasión.
El verbo se desnuda
solo cuando el amor
le da motivos para existir
y para morir en su fusión,
en sus tiempos inciertos
despojando la piel
y sanando al corazón.
Así es el verbo desnudo
sin definición,
ni ayuno.
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