
Cincel de caricias.
Un cincel de caricias
se vierte en nuestra cama,
besando sonrisas
y acuñando nostalgias,
La aurora del día
se pinta de versos,
robando volumen
a la pálida brisa
del mar que nos acaricia…
En él se esboza la pasión,
las miradas se cruzan
en el delirio de la noche pausada,
agrestes besos de amor
naufragan en la piel trémula
deseosa de calor.
Y el cincel de caricias
se desliza por el camino del amor,
rectificando destinos,
surfeando pasión,
que en la noche grácil
se esconde entre las sábanas húmedas
del deseo y táctil voz de roces.
Que el escultor del amor,
será la debilidad que se entrega
a su regazo y a la aura intangible
del momento.
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