jueves, 30 de abril de 2009

El amor es como un contrato.

El amor es como un contrato.

El amor es como un contrato.

cuando se ama se firman

tantas esperanzas

que llevan artículos febriles,

convenios eternos

y renuncias completas…

Manifestándose así

por el andar de los años,

al lado del ser amado

se efectúan fielmente

al son de las caricias

explícitas del cuerpo.

Instauran un pacto erótico,

naciendo de el

un amor pulcro.

Se da el romance día a día

y la pasión noche tras noche,

mientras se negocia el sentimiento

por un valor extenso.

Nos hacemos dueños,

el uno al otro,

como un patrón romántico,

con sensaciones claramente juiciosas

dándole así un emboque único

a las proporciones inmensas de cariño.

El contrato es costoso,

tanto que la vida a veces no alcanza

para acabarlo,

pero el precio es tan lícito

como la virtud

y la confianza de practicarlo,

siempre al margen de la letra

como el matrimonio

lo promete y asemeja.

Lo que nunca se compra,

es el amor de corazón,

aquel que debe tenerse persistentemente,

aquel que vale más que un papel

y perece hasta que lo muerte

así lo pretendiere.

Y cuando termina,

el amor,

el contrato

ha finalizado.

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