Recital de un adiós
Como un árbol
me hundo sin hojas y brillo,
está mi esencia ahí
en la despedida de sus días
con sus hojas secas,
sin poemas
y con versos en blanco
escritas con la pluma
de una sombra entristecida.
Con versos melódicos
los cuales le arrendaré
horas a la vida,
para que se haga larga
tú huida,
que lo lirico de mi poesía
no desluzca mi corazón
y que cada segundo
no se adueñe de mi razón
con cada adiós.
Que en el espejo
veré mi alma,
disecada con lamentos,
que el último aire
que respira mi soledad
sea aquel que golpea
en mi ventana,
con un silencio musical
con aroma a dolor,
que no logra escapar
de mi espíritu poético
que brilla con luz propia
para enamorar.
Y será un concierto de ángeles
donde mi voz
éste acompañada de un violín
y se mezclará en la soledad
de aquellos días
que siempre dijeron adiós.
Y en un libro quedará
marcado mi nombre,
acompañado de los sordos
versos de amor anunciando
mi dulce despedida,
mi muerte cerrada
y mi afable melancolía.
© Derechos reservados.
Como un árbol
me hundo sin hojas y brillo,
está mi esencia ahí
en la despedida de sus días
con sus hojas secas,
sin poemas
y con versos en blanco
escritas con la pluma
de una sombra entristecida.
Con versos melódicos
los cuales le arrendaré
horas a la vida,
para que se haga larga
tú huida,
que lo lirico de mi poesía
no desluzca mi corazón
y que cada segundo
no se adueñe de mi razón
con cada adiós.
Que en el espejo
veré mi alma,
disecada con lamentos,
que el último aire
que respira mi soledad
sea aquel que golpea
en mi ventana,
con un silencio musical
con aroma a dolor,
que no logra escapar
de mi espíritu poético
que brilla con luz propia
para enamorar.
Y será un concierto de ángeles
donde mi voz
éste acompañada de un violín
y se mezclará en la soledad
de aquellos días
que siempre dijeron adiós.
Y en un libro quedará
marcado mi nombre,
acompañado de los sordos
versos de amor anunciando
mi dulce despedida,
mi muerte cerrada
y mi afable melancolía.
© Derechos reservados.
No hay comentarios:
Publicar un comentario